Todo tuvo sentido por primera vez en mi vida. Las palabras eran piezas perdidas que ahora encajaban con perfección. Tenía sentido haber perdido todo lo perdido, tenía sentido conocer tu corazón, tenía sentido estar ahí, mirarte y entender que tu mano y mi mano juntas cerraban un círculo exacto en el que ninguna parte de la historia quedaba afuera.
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