Entendía, de alguna manera, que tenía que dejar de empujar a las personas lejos de mí. Entendía que, quizás, nunca iba a encontrar a nadie que sepa entender la complejidad de las cosas que pensaba. Que quizás, la vida no tenía para mí nada más que eso: una larga sucesión de personas que no me correspondían.
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